LOS EVANGELIOS APÓCRIFOS:

Los llamados Evangelios Apócrifos son textos bíblicos, que fueron hallados en el Mar Muerto, pero que no han sido reconocidos por la Iglesia Católica ni por el culto judío como parte de la Biblia oficial.

La palabra “apócrifo” proviene del vocablo griego “apocryfon” y su significado literal es “oculto”.

Estos textos fueron llamados así porque se los consideró, en un principio, parte de un bagaje de sabiduría esotérica e histórica que complementaba las enseñanzas espirituales de las Sagradas Escrituras.

Posteriormente, el término “apócrifo” se comenzó a utilizar como sinónimo de “falso”, para designar aquellas obras que no se consideraron auténticas (o bien fabulosas o fingidas).

Como es obvio, esta última apreciación del término (acomodaticia a una intencionalidad interesada) la pergeñaron las altas instancias eclesiásticas para no tener que variar aspectos religiosos que defendían a ultranza (como son la soltería y no fecundidad de Jesucristo, por poner uno de los ejemplos más discutidos y controvertidos).

Lo que sí es cierto es que la Biblia oficial da fé escrita de la historia de Jesús desde su nacimiento hasta los 13 años de edad y, posteriormente, desde los 30 hasta su muerte

Queda patente que hay una falta de espacio histórico. Nada menos que ¡¡ 17 años de su vida !!. Justamente, la época de su adolescencia, juventud y primera madurez.

Cuanto menos, teniendo en cuenta este “hueco”, podríamos aceptar – de forma más o menos fidedigna – que los Evangelios Apócrifos son las páginas que nos faltan, en realidad, dentro de la Biblia que todos conocemos, ya que en ellos sí se relatan vivencias de Jesucristo relativas a esas épocas: su convivencia y aprendizaje con los esenios, su matrimonio, la consumación de éste, su descendencia…

Los Textos Apócrifos del Antiguo Testamento son 14 obras, que por haber sido escritas en griego y no en hebreo fueron rechazadas por el judaísmo (y consecuentemente, después, por la iglesia católica), ya que los sabios de esa religión hebrea determinaron que no contenían verdaderamente la palabra de Dios, sino la libre interpretación de algunos hombres, del mensaje divino.

Sin embargo, el Concilio de Trento (Iglesia Católica), en el año 1456, sí reconoció a 11 de estas obras como valiosas y las incluyó en su edición de la Biblia de la época, aunque posteriormente, fueron, en su mayor parte, eliminadas de nuevo.

Estos textos fueron el legado mas valioso que nos dejaron los esenios.

EVANGELIOS APOCRIFOS

JESÚS Y LOS ESENIOS:

Existen algunos períodos de la vida de Jesús que constituyen un verdadero misterio histórico. Las Sagradas Escrituras no dan cuenta de las alternativas de su existencia durante algunos años. Como he especificado mas arriba: Concretamente, desde los 13 hasta los 30 años de edad.
Según la doctrina esotérica, este lapso de tiempo (o gran parte de él), del cuál no se tienen evidencias dentro de las enseñanzas eclesiásticas, fueron los años en los cuales Jesús convivió con los esenios, quienes lo prepararon espiritual – y esotéricamente – para cumplir con su misión divina.

JESUS Y LOS ESENIOS

PERO… ¿QUIÉNES ERAN LOS ESENIOS?:

Si sabemos quiénes eran los esenios, también podremos intuir las enseñanzas que Jesús recibió de ellos y que, posteriormente, complementaron, a su destino, tal como lo conocemos.

Los esenios era una hermandad judía de Palestina que se consideraban a sí mismos los Hijos de la Luz, en combate con los Hijos de las Tinieblas.

El historiador Flavio Josefo describió a esta colectividad como un grupo de hombres que rechazaban los placeres mundanos y estimaban el dominio de las pasiones terrenales como un medio para desarrollar las virtudes espirituales.

Algunos arqueólogos y antropólogos sostienen haber encontrado las ruinas de un monasterio esenio, que daría cuenta de la existencia histórica de esta congregación espiritual, la cual muchas veces se consideró un producto de la imaginación humana y no una realidad.

Gracias a los avances y al arduo trabajo de varias ramas de la Ciencia, como son la antropología y la arqueología, se ha podido demostrar que, en efecto, los esenios existieron y se ha podido estudiar su modus vivendi, el cuál era, primordialmente, de fin esotérico/divino y escribano.

Los esenios se dedicaban al estudio de las Sagradas Escrituras, eran expertos en el arte de la curación por medio de la imposición de manos y diestros en diversos saberes esotéricos.

Quienes deseaban ingresar a la hermandad esenia debían someterse a largas y dificultuosas pruebas iniciáticas.

La etimología de la palabra esenio es, aún en la actualidad, muy discutida. Para algunos historiadores, el vocablo significa “secreto”, mientras que, para otros, deriva de la expresión “sanador”.

Según algunos investigadores, los esenios pertenecían a una gran sociedad esotérica, denominada la Gran Logia Blanca.
Esta Logia habría sido creada en Egipto, bajo los auspicios de Amenofis IV, quien promovió la difusión de conocimientos ocultos en su tierra.

Es sabido que la cultura hebrea antigua estaba fuertemente influenciada por la egipcia, y posiblemente los esenios se dedicaron a integrar esos conocimientos egipcios milenarios con las maravillosas enseñanzas de la Biblia.
La ceremonia del bautismo, que luego fué aceptada por el cristianismo como un sacramento, era practicada por los esenios desde tiempos inmemoriales.

Los esenios daban especial importancia a la solidaridad entre los hombres, eran profundamente altruistas y se instruían permanentemente en el conocimiento del espíritu humano y las leyes sagradas.

Sólo aceptaban el matrimonio monógamo (un hombre=una mujer) indisoluble y eterno. Si alguno de sus miembros (no olvidemos que la comunidad era estrictamente masculina) deseaba casarse, debía abandonar el monasterio, si bien siempre sería considerado como perteneciente a la comunidad y, en caso de divorcio o viudedad, podría volver a condición de no volverse a casar de nuevo.
Dentro del monasterio, su vida era totalmente “pura”. No podían mantener relaciones sentimentales ni sexuales de ningún tipo.

Otro de los objetos de estudio, interesantísimo, entre los esenios, era la Cábala.

La Cábala es un lenguaje milenario. Fue un saber transmitido oralmente, de maestro a discípulo, hasta que Rabbí Moisés de León efectuó una compilación completa, escrita, de este sistema.

El propósito de la sabiduría cabalística es hallar la significación secreta y simbólica de las palabras arcanas del Antiguo Testamento ya que, aunque las doctrinas y claves de la Cábala hebrea, se refieren a los escritos judaicos, las enseñanzas que expone son verdades metafísicas universales, evidenciándose así que si bien algunas de éllas pudieron ser obra de los primeros patriarcas, la mayoría era patrimonio de pueblos y civilizaciones anteriores.

ESENIOS

NOTA PARA MIS LECTORES:

En este artículo no hablo de creencias ni de fé. Ni de las mías propias ni de las de nadie. Cada persona es libre de creer en lo que desée (erróneo o no) y que le haga bien a su vida, siempre y cuando no perjudique la de los demás.
Sólo he expuesto datos, meramente, históricos (basados en estudios antropológicos y gnósticos).   Ahora, que cada cual llegue a su propia conclusión  😉
Sé que a los mas radicales religiosos no les va a gustar, demasiado, porque “los burros corren tras la zanahoria-señuelo que les muestran” sin ver el paisaje que les rodea…
Pero.. diferenciemos la Fé de la Cultura, de acuerdo?.
Así que, espero, que los comentarios y mensajes que me mandéis, sean acordes al artículo en sí mismo y no a una personalización de él…

Saludos cordiales a todos mis lectores y…  Hasta otra !

FINAL

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