Sé que tod@s estáis esperando a que publique los nuevos artículos sobre la investigación de las mutaciones del Rh negativo y… lo haré !. Lo prometido es deuda y yo siempre cumplo mis promesas.

Pero hoy quiero hablar de otro tema que, en cierta forma, está entrelazado aunque… con una exposición previa más generalizada y un tanto “politizada”.

Quizá sea por las fechas en las que estamos (Navidad.. Año Nuevo..) pero me siento muy sensibilizada con ciertos comportamientos del ser “humano” y, como dispongo de este Blog, en el cuál escribo a mi libre albedrío, le fastidie a quien le fastidie, voy a exponer algo que, a mí, me preocupa bastante.

Cada día que pasa me admiro más con la seguridad, en sí mismas, que tienen algunas personas respecto a su “raza” u “orígenes” cuando, si lo miramos desde la parte meramente física, es imposible – o casi imposible – acceder a información familiar, sanguínea, a más allá de 4 o 5 generaciones anteriores a la nuestra (por lo tanto, Tú, que me estás leyendo: ¿puedes aseverar de forma tajante que eres un PURO español.. o un PURO mexicano.. o un PURO alemán.. sin ninguna mezcla con otra zona del Mundo..?). ¡No! ¿Verdad?.

España, por ejemplo, ha sido territorio ocupado por celtas, godos, romanos, musulmanes, germanos, judíos, franceses.. y, como nación conquistadora, ha ocupado territorios sudamericanos, africanos y de oceanía.

Es decir, la sangre “española”, en general, se compone de miles de gotitas de diferentes orígenes. Una gran mezcolanza.   De hecho, sólo hay que dar un paseo por el país, de sur a norte, de oeste a este, para comprobar que hay morenazos de profundos ojos negros.. rubios de luminosos ojos azules.. y pelirrojos (como yo) de brillantes ojos miel o verdes. Y los colores de piel fluctúan entre el aceitunado hasta el casi traslúcido, pasando por todo el resto de tonos intermedios.

Ésto, simplemente, significa que la mezcla genética (científicamente: se denomina fenotipo) que unas personas tienen no coincide con la de otras. Por lo tanto, los orígenes son variados y no aunados. ¿Sí o no?. No existe “el español” como ente individualizado, como raza propia, sino solamente como nexo socio/territorial/impositivo. Tal cual y sin más.

Lo mismo reza para el resto de países.

También, otro ejemplo que me altera y mucho, son esas personas del sur de América, que ponen “verdes” a los españoles (incluso con insultos muy desagradables).. las cuáles deberían comprobar si no están insultando a sus propios ancestros (Posiblemente, sí !; y, por lo tanto, están ofendiendo a su propia sangre y a su propia historia). Miraros al espejo. Analizaros vuestra sangre, vuestro fenotipo, vuestro haplogrupo.. y decidme si es tan “puro” como vosotros créeis o también sois una mezcla de diversos pueblos y culturas.

Nota añadida: El ORO no os lo “robó” el pueblo español (que, al igual que vosotros, se moría de hambre, y eran esclavizados y maltratados, en aquella época), sino los mismos de ahora, de antes y de siempre: Políticos, Casa Real, Banca (entonces, llamados Prestamistas) y Curia.   Es decir: al pueblo, como tal, no les llegó ni una pepita de vuestro oro.. ¿De acuerdo?. ¿Entendido ya?. Dicho queda !. 😦

Y esta exposición es sólo respecto al tema físico.

Porque si pasamos al tema espiritual o metafísico, la cosa aún se puede diluir más.
Por ejemplo, ¿hablamos de la reencarnación?.

La reencarnación puede ser una existencia tras otra de la nuestra propia o… (en la que yo, personalmente, más creo)… una memoria genética, cromosomática, histórica, de nuestros antepasados que se ha quedado grabada en nuestras propias células.

Os contaré que, a mí, me han hecho dos recesiones.
En una salió que fui una curandera de una aldea montañosa de Europa Central y en la otra una sacerdotisa maya de Centro-América. Y si, a ésto, añadimos que mi aspecto físico – y el de la mayor parte de mi familia materna – es una fotocopia exacta de los típicos celtas irlandeses… ¿qué o quién soy?.

Sí. Puedo decir que “soy española” porque lo soy. Obvio. He nacido aquí y, que yo sepa, las 3 generaciones (alguna más tal vez), anteriores a mí, también. Aquí me han educado, aquí he vivido, y aquí pago mis impuestos (y aquí lloro; porque pagamos mucho para nada… sólo hay que ver las noticias internacionales… 😥 )

Pero… y aquí sí entra el factor sanguíneo… estoy segura de que los rh negativos tenemos un origen diferente independientemente de nuestra tierra de nacimiento, a la cuál amaremos mucho – ¡normal! – pero no la sentimos totalmente como nuestra.

¿No sentís un deseo – extraño – de “emigrar”, de “volver”, a un sitio que no sabéis cuál es…?

Yo sí.

Creo que, en nuestra memoria genética, nuestras verdaderas raíces están en una hipotética Atlántida que no tiene porqué ser la isla en sí misma, tal y como nos la han contado, sino quizá otro lugar que, tal vez, un día conozcamos.. o no.. pero que sí llevamos dentro de nuestros cromosomas.
Y con este medio-artículo, medio-pataleta, me despido por ahora.

Hasta pronto!. Próximamente: os hablaré de las mutaciones…
Abrazos para tod@s mis lectores y… ¡¡¡ Felices Fiestas !!!.

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